28.07.2013 14:15
El siguiente es un excelente análisis de Isaac Alfie publicado en el suplemento Economía y Mercado del diario El País, donde se analiza quienes son los que pagan realmente los más de 1.200.000.000 de pesos que recauda el IRPF. Recuerdan que su justificación fue y sigue siendo " que pague más quien tiene más"
Economía y Mercado
Las verdaderas cifras del IRPF
ISAAC ALFIE
Recientemente, la DGI emitió un completo informe acerca de la recaudación del IRPF. Como siempre, se puede encontrar que faltan algunas cifras que se quisieran tener, pero ciertamente es un muy buen trabajo que valoramos porque brinda buena información que, correctamente interpretada, nos arroja luz sobre una serie de aspectos controversiales.
En ocasión de la discusión de la ley de reforma (ajuste) fiscal sobre fines de 2006 expresé mi opinión sobre los efectos de este manido "supuesto impuesto a los ricos" y, además, dejé constancia de mis estimaciones de recaudación, por cierto bastante superiores a las que presentaba el gobierno. A su vez, decía que el impuesto iba a ser pagado, de manera directa, por más de 600.000 personas. También hablé sobre los efectos indirectos de traslación de los impuestos que, en este caso, cualquier estudiante podría demostrar cómo, aún con los mejores propósitos, el IRPF iba a terminar recayendo sobre los menos pudientes. El ejemplo más claro era el de los alquileres, cosa que se comprobó en menos de 18 meses, el dueño de la propiedad podrá ir a la DGI a pagar su gabela, pero la carga financiera de ésta recae sobre el inquilino vía el precio del arrendamiento.
Todo lo anterior se puede leer en las versiones taquigráficas de las sesiones del Senado, tanto en comisión como plenario y en esta columna de manera resumida.
CAMBIOS. Al impuesto inicial se le hicieron algunos cambios que disminuyen bastante el número de contribuyentes, pero muy poco la recaudación. Así, el mínimo de IRPF se elevó, ya en septiembre de 2008, de 5 a 7 BPC, sin alterar el resto de la escala y la ley permitió que el núcleo familiar (NF) opte tributar como tal. En aquella ocasión expresé que ambos cambios eran "decorativos", meramente para el discurso, pero carecían de significado financiero y muy pocos optarían por tributar por NF ya que en general la opción no era conveniente. Las cifras avalaron contundentemente dicha evaluación. Así fue que la opción por NF la ejerce menos del 5% de quienes abonan el impuesto, y la recaudación del tributo casi no se enteró del cambio. El punto central es que, en los hechos, modificaciones como las efectuadas tienen como único efecto prácticamente eliminar la primera franja del impuesto, por lo que el tributo comienza con una tasa marginal del 15% donde, precisamente, comienza la recaudación de verdad. Lo mismo sucederá con el ya votado aumento del mínimo no imponible (MNI) de 7 a 8 BPC. Un verdadero cambio con impacto real sobre los bolsillos de la gente sería volver al esquema inicial, lo mundialmente usual para este impuesto, donde las franjas se establecen en múltiplos del MNI. Vale la pena recordar que el actual MNI en Uruguay es aproximadamente un 60% del que rige en Argentina y menos de la mitad del vigente en Chile, gravando los salarios y pasividades desde niveles muy bajos; que nuestra tasa de partida es muy alta y superior a la de estos países y que las primeras franjas están "muy apretadas" una con otra.
RECAUDACIÓN. Las cifras presentadas se aproximan bastante a los cálculos que presenté en su momento -hace ya 6 años- y, es más, muestran que me quedé corto. Así, luego de eliminar una cantidad de contribuyentes pequeños, tanto trabajadores por la suba de MNI, como pasivos ante el fallo de inconstitucionalidad del IRPF de la Suprema Corte de Justicia, que da lugar a la creación del IASS, únicamente entre trabajadores y pasivos los contribuyentes suman más de 531.000, a los que deben agregarse los arrendatarios y quienes perciben rentas de capital que son liquidadas y vertidas por las instituciones financieras sin identificar cuántos son ni quiénes.
Tanto en ocasión de la discusión del proyecto de ajuste fiscal, como en este mismo espacio, expresé que mis estimaciones se deben presentar en términos del PIB, como forma de evitar el engaño que las cifras en dólares conllevan en especial cuando se combina, revaluación del peso, alta inflación doméstica y el aumento del producto. Así estimé que por IRPF sobre salarios y honorarios se recaudaría 1,9% del PIB, sobre pasividades 0,4%, alquileres 0,1% y sobre el resto de rentas del capital 0,1%. Total, 2,5% del producto. No tenía estimación del IRNR aunque éste, en gran medida, con mayor alcance pero una menor tasa, vino a sustituir el ya existente IRIC instantáneo. Estas cifras arrojaban, como resultado implícito que, aproximadamente un 89% del total recaudado provendría de salarios y pasividades.
El gobierno proyectaba una recaudación que no llegaba al 2% (1,92) del PIB en total, (sin incluir las rentas de no residentes IRNR) y, en su distribución interna, casi un 25% del total por rentas del capital.
Según las autoridades, el aumento de 5 a 7 BPC en el MNI reducía la recaudación en 0,5% del producto, 0,22% sobre pasividades y 0,28% sobre salarios. En su momento, estimé que la reducción no llegaba a 0,2%. Entonces, ajustado por los cambios el IRPF, debería recaudar 1,4% del PIB según las autoridades y 2,3% según mi estimación. La gran discrepancia estaba en el multi empleo y la múltiple pasividad, que el gobierno había ignorado, pero que tiene enorme incidencia ya que personas que, por sus ingresos considerados de manera independiente por cada fuente no estarían gravadas, pasan a estarlo cuando se suman todos sus ingresos; además, como el esquema es de tasas crecientes, la recaudación se potencia. Mi estimación eran unos 85.000 asalariados con multi empleo y 25.000 pasivos percibiendo más de una, según la encuesta de hogares.
Las últimas cifras conocidas nos dicen que, sin considerar el IRNR, el IRPF recauda 2,75% del PIB, discriminado en 2,42% sobre sueldos y pasividades y 0,33% sobre rentas del capital, donde el 40% corresponde a alquileres.
La diferencia es enorme, el 2,75% está demasiado lejos del 1,4% de las autoridades y más cerca del 2,3%. Hay que tener presente un aspecto que aumenta la recaudación en porcentaje del producto; desde su creación, los límites de las escalas del impuesto han evolucionado por debajo de los aumentos de salarios, lo que implica una suba de impuestos implícita. Así, si el límite de las franjas sube 8% y los salarios 12%, el impuesto aumenta y más que proporcionalmente al 4% de diferencia, por ser escalas de tasas crecientes.
Pero las cosas no quedan ahí, otros reveladores datos nos dicen que:
1) los salarios y pasividades representan más del 88% del total recaudado;
2) los asalariados con multi empleo que abonan el impuesto son casi 100.000 y los pasivos 24.600;
3) la recaudación sobre los anteriores representa 35% del IRPF sobre salarios y el 43% del IASS;
4) el 100% de quienes, en términos nominales, ganan más de $ 23.374 al mes (unos 18.700 líquidos antes de IRPF), pagan el impuesto;
5) el 68,5% de quienes declaran por núcleo familiar, 64% de los pasivos y 38% de los asalariados que ganan entre $ 12.466 y $ 18.700 líquidos, también pagan;
6) del total de los contribuyentes, el 76% son asalariados que ganan menos de $ 37.396 líquidos al mes, incluyendo en esta cifra la proporción de aguinaldo y salario vacacional abonando el 25% de la recaudación del impuesto y de los pasivos el 82% gana menos de $ 46.746 abonando el 21% de la recaudación del impuesto;
7) del mismo modo, un 3% del total de contribuyentes asalariados ganan más de $ 100.000 al mes y un 0,3% de los contribuyentes pasivos perciben más de $ 124.657 abonando el 3% de la recaudación del impuesto;
8) las tasas en las categorías "centrales" de contribuyentes se encuentran usualmente entre el 9 y 15% del salario nominal, un verdadero despropósito.
IMPLICANCIAS. Las cifras son más que elocuentes en todo sentido y, tal como se preveía, la mayor carga recae sobre quien trabaja y la clase media. No es un tributo a los ricos, sino a la clase media trabajadora y los jubilados. A su vez, el impuesto sobre alquileres, como lo indica la teoría básica, terminó sobre los hombros de la clase más humilde, traslado de precios mediante.
Entre jubilados, trabajadores y quienes pagan alquiler se recauda el 93% del impuesto, casi 4% se recauda sobre la compraventa de propiedades (funciona como un adicional del 60% a la tasa del impuesto a las trasmisiones patrimoniales) y el restante 3%, básicamente, sobre la distribución de dividendos.
Por tanto, en los hechos el IRPF es un fenomenal impuesto a los salarios, su recaudación sobre estos representa en el caso de los asalariados un IVA adicional del 16% (como si pagaran 38%), que recae sobre un grupo de ellos. Muchos, seguramente, hayan visto duplicada su carga implícita.
Demás está decir que soy filosóficamente contrario a este impuesto por muchas razones, no solo técnicas, pero con las cifras a la vista, parece claro que aún sus partidarios deben estar contestes que no es lo que pensaban y, lo peor, si lo quieren "mejorar" recaudando lo mismo, sus efectos serán nefastos para el país. Así las cosas lo mejor que todos podemos pensar es en cómo, al menos disminuimos su peso.
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