Deducir de los impuestos los daños provocados por la delincuencia
Deducir de los impuestos los daños provocados por la delincuencia.
En un reciente artículo publicado en El País, en su suplemento Economía y mercado (http://www.elpais.com.uy/economia-y-mercado/seguridad-tributos-uruguay-plano-economico.html), escrito por Gonzalo Ramirez, este plantea "la posibilidad de crear un impuesto destinado a financiar la seguridad, cuyo principio orientador no sea la capacidad contributiva, sino el beneficio económico que obtendrían algunos sectores de la sociedad."
Agrega que "Seguramente, muchos comerciantes pagarían con gusto un impuesto destinado a financiar seguridad..."
El autor, con la buena voluntad de aportar a la solución de la principal preocupación que tiene la ciudadanía, cae en la reiteración del mismo principio de solución que han propuesto políticos y autoridades: la creación de un impuesto específico, siempre pequeño y siempre justificado en aras de lograr un fin noble, destinado a la solución de cada uno de los problemas que se plantean.
En primer lugar, debería considerarse siempre la carga impositiva total que debe hacer frente el individuo, en lugar de analizar cada impuesto en particular. La carga impositiva global ya es muy elevada en Uruguay, y año tras año la misma no para de incrementarse debido al incremento de impuestos existentes y la creación de otros nuevos.
En segundo lugar, debe analizarse la eficiencia y eficacia del gasto del Estado, dado que aportarle más dinero a los diferentes organismos públicos, no garantiza un mejor resultado, tal como quedó demostrado con el incremento del presupuesto en la enseñanza pública. Los resultados siguen siendo cada año peores.
En tercer lugar, la actividad delictiva, tal como lo analiza el autor en su artículo, ya equivale a un impuesto extra que pagan los ciudadanos, con el agravante que no se puede saber de antemano cual será su monto, ni cuando se deberá pagar, y mucho menos cuantas veces deberemos hacerlo.
Se estima que el costo que genera la delincuencia globalmente en Uruguay ronda los US$ 1.200 millones. Dado que todos los ítems incluidos en dicho costo, terminan saliendo del bolsillo de los que pagan impuestos al Estado, a través del IRPF o IRAE, lo pasaremos a llamar impuesto delincuencial. Si lo recaudado por concepto de IRPF es de casi U$S 1.500 millones, podemos decir con propiedad que los contribuyentes estamos sometidos a una doble carga impositiva. Por un lado la oficial, a través del pago del IRPF e IRAE, y por otro lado la extraoficial o impuesto delincuencial, que termina duplicando nuestros pagos impositivos.
Por lo expuesto, considero que no corresponde crear un nuevo impuesto destinado a mejorar la seguridad, dado que toda la ciudadanía ya lo está pagando.
Por el contrario, para combatir esta situación injusta para el contribuyente, de soportar una doble carga impositiva, quiero proponer que los contribuyentes puedan deducir del pago del IRPF e IRAE los pagos forzosos que realizan de impuestos delincuenciales.
Esto contribuiría a la equidad tributaria, dado que en la situación actual los trabajadores y empresarios pagan doble, mientras que los delincuentes no pagan ningún impuesto sobre sus ingresos.
La aplicación de esta deducción del impuesto delincuencial sería un muy buen estímulo para que los organismos públicos y autoridades se mostraran más preocupados e interesados en mejorar la seguridad, dado que a mayor inseguridad, menor recaudación obtendría la DGI.
También sería beneficioso para los trabajadores y empresas, dado que le permitirían mitigar el desequilibrio económico que les provoca la actividad delictiva.
Por supuesto que los consumidores también se beneficiarían, dado que no verían trasladados a los precios los costos generados por la doble carga impositiva generada por el impuesto delincuencial.
Por último, el Estado se resarciría de la pérdida de recaudación debida a las deducciones ocasionadas por la actividad delictiva, cobrando los impuestos correspondientes a los delincuentes, estableciendo sus ingresos originados en la actividad delictiva, cuando estos sean procesados. No es aceptable que solo paguen impuestos quienes tienen actividades formales y en regla, mientras que los que optan por la informalidad, se vean libres de toda contribución con el Estado y la sociedad.
Esta medida impactará muy favorablemente en mejorar la seguridad, dado que reducirá el beneficio económico del delito, y al mismo tiempo incrementará la ventaja del trabajo formal al reducir su carga impositiva.
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