Leí con mucho interés un reportaje que le hicieron en el semanario Búsqueda al Director Nacional de Policía: Insp. Ppal. (R) Julio Guarteche.
Destaco del mismo su comentario acerca del problema generado por aquellos delincuentes, que a pesar de su corta edad y estar cargados de múltiples antecedentes penales, habiendo sido procesados recuperan la libertad rápidamente. Esto genera una sobrecarga de trabajo policial desmedida.
Dicho de otra forma estamos, como el burro girando siempre alrededor de la noria sin alcanzar nunca el objetivo de mejoría de la seguridad.
También coincido con el Jefe de Policía, en que deberían establecerse mayores tiempos de reclusión para los individuos con más de un delito en su haber cuando son procesados, porque evidentemente no se van a rehabilitar ni van a dejar de delinquir cuando sean liberados.
Claro está que la población carcelaria va a aumentar aún más y va a ser necesario construir más cárceles, lo cual va a generar dificultades como ha sucedido hasta el presente. Es por ello que quería sugerir un par de medidas alternativas y complementarias, a la planteada de incrementar los tiempos de reclusión para aquellos que han cometido múltiples delitos.
La primera sería implementar el sistema de pulseras electrónicas, que se impuso para las víctimas y victimarios de violencia doméstica, para los liberados por un plazo de varios años. Esta medida seguramente permitiría reducir la reincidencia en la actividad delictiva, dado que permitiría probar la localización del individuo en el lugar que se produjo el delito y proceder a su detención con la prueba de que estuvo en el lugar y en el momento que se cometió el acto delictivo.
Esta medida permitiría solucionar los problemas que hay actualmente para identificar a los delincuentes, en los lugares donde hay cámaras por el camuflaje con cascos, gorros y capuchas, y donde no las hay, permitirá la identificación por la prueba de que estuvo presente en el lugar y momento del delito a través de la pulsera con gps.
La segunda medida que sugiero, es que se debe avanzar hacia un sistema que disminuya el beneficio económico del delito, haciendo que cada vez que un delincuente es procesado por uno o más delitos, como parte de la pena esté incluida la obligación de reparar el daño causado, ya sea a la propiedad (por robo directo o daño a la misma) o a la propia persona (lesiones personales, pérdida de días de trabajo, costos de tratamientos médicos, etc.). La reparación puede hacerse en dinero, sobre las propiedades de los delincuentes, o mediante horas de trabajo volcando el producido a la reparación de las víctimas. Recién una vez que el delincuente haya reparado la totalidad del daño provocado podrá volver a estar en libertad.
Esta última, creo que sería una medida que tendría un efecto mucho más desestimulante de la actividad delictiva que la prisión, dado que eliminaría el beneficio económico de la actividad delictiva.
Hoy en día la misma solo tiene beneficios económicos y carece de costos, dado que incluso cuando el delincuente es procesado, la condena carece de un costo económico. Muchas veces inclusive la misma actividad delictiva continúa desde la cárcel, o inclusive se generan nuevas actividades con beneficio económico dentro mismo del establecimiento de detención (peajes, protección, tráfico de celulares o drogas, etc.)
Por último y para no extenderme, dado que la mayoría de las rapiñas y robos se producen por sujetos que se desplazan de a dos en motos, creo que sería de utilidad realizar una vigilancia y control pertinaz y continuo sobre las motos ocupadas por dos sujetos, en general jóvenes, que circulen por la ciudad.
Manuel da Fonte
No hay comentarios:
Publicar un comentario